Imagine un recurso de $17 trillones de dólares y creciendo (como referencia, eso es alrededor de un cuarto del PBI global). Ahora imagine que las condiciones necesarias para explotar este recurso han cambiado de la noche a la mañana, o tal vez que la tecnología usada no estaba funcionando tan bien y ahora esto es visible. Muchas de las compañías explotando este recurso se han retirado de la industria o reducido su participación, y en este momento todo el mundo, desde ingenieros a gobiernos, se aleja del recurso, pensándolo perdido o tóxico.
Pero todavía está ahí y todavía vale mucho dinero, así que tarde o temprano nuevas tecnologías serán desarrolladas para accederlo — para beneficio de aquellos innovadores que tomen la oportunidad.
Interesado?
Ese recurso es el apetito de riesgo.
Psicológica y socialmente, el apetito de riesgo es tan real como el petroleo lo es geológicamente. El humorista Scott Adams remarcó: Nada define a los humanos mejor que su disposición de hacer cosas irracionales en persecución de beneficios fenomenalmente improbables. Este es el principio detrás de las loterís;as, las citas, y la religión. Deberíamos agregar, es también el principio detrás de los proyectos de negocios más interesantes y de la investigación revolucionaria.
Facilitar a otros esta búsqueda de riesgo, entonces, puede ser una fuente real de riqueza, siempre que tenga las tecnologís necesarias (matemáticas, financieras, legales, organizacionales, y psicológicas) para aprovecharla.
Estas tecnologís en su estado actual han probado ser, para ponerlo suavemente, algo inadecuadas. Impulsados por una combinación del ciclo económico usual, incentivos contraproducentes, y simplemente mala ingeniería financiera, organizaciones e individuos se expusieron a enormes riesgos pobremente o para nada entendidos, y luego fallaron en manejarlos adecuadamente. La riqueza personal fué atada a precios inmobiliarios que eran más riesgosos de lo que sus dueńos pensaron, transacciones fueron acordadas con contrapartes mucho menos solventes de lo que todos pensaron (especialmente en caso de, digamos, una caída en precios inmobiliarios), y así, en una cadena que en cuanto fué presionada se transformó en una reacción en cadena. Como remarcó J. Bradford DeLong, profesor de economía de la Universidad de California, esto llevó a alrededor de $17 trillones de dólares de pérdidas globales para dueños de capitales, $17 trillones de los cuales parecen estar ligados a una caida drástrica en la tolerancia al riesgo.
No es extraño que todos estén alejándose del riesgo y corriendo hacia bonos del Tesoro norteamericano y oro, o al menos escapando de los aspectos más especulativos de las finanzas. Esta no es una reacción ilógica en el corto plazo. Pero en el mediano y largo plazo, este movimiento no es muy plausible. La búsqueda de riesgo es una característica intrínseca de la psique humana, y una parte creciente de la cultura global. Difícil como es la crisis actual, el apetito de riesgo no desaparecer´, aunque organizaciones e instrumentos específicos seguramente lo harán.
Esto abre una ventana de oportunidad para innovadores dentro y fuera de las finanzas. La provisión y manejo del riesgo es una actividad multifacética que involucra no solo tecnología y estadísticas, pero también una particular percepción social y psicológica. Estas no son áreas en las que se piense usualmente cuando se menciona la innovación, pero el riesgo ha estado detrás de algunas de las más influyentes (y más provechosas) innovacioes, desde la Dutch East India Company hasta los sofisticados esquemas de seguros contemporáneos.
No hará falta una retirada de la aproximación matemáticamente sofisticada al riesgo, sino su complementación con un rico entendimiento de factores sociales y de comportamiento. Nuevas investigaciones en áreas desde teoría de juegos a neuroeconomía, pero también los abundantes recursos online de datos interactivos en tiempo real, están empujando desarrollos que impactaran en negocios e inversiones durante las décadas por venir. Analizando cambios, es importante distinguir lo anecdótico de la esencial, la correción de corto plazo de la tendencia de largo plazo. No crea que el apetito de riesgo se ha ido para siempre — esa sería la suposición más riesgosa de todas.
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De hecho, cuando uno piensa que una de las economías más dinámicas de los próximos 20 años va a ser la de China y se pregunta ¿Qué consumirán más los chinos cuando tengan más recursos?, una de las respuestas obvias es: riesgo. Me imagino cientos de millones de chinos comprando acciones (mientras fuman), generando burbujas y viéndolas explotar. ¿Cuánto riesgo permitirá tomar el Gobierno Chino a sus habitantes? ¿Será más flexible, como Estados Unidos o más rígido como Europa?